Aunque ambos ofrecen beneficios de relajación y recuperación, funcionan de manera diferente y requieren condiciones distintas de instalación.
Aquí te dejamos las diferencias

¿Qué es un sauna?
El sauna trabaja con calor seco, generado por una unidad de calor eléctrica con piedras volcánicas que elevan la temperatura del recinto.
En un sauna:
La temperatura suele estar entre 70 °C y 90 °C
La humedad es baja
El espacio está generalmente forrado en madera
Puede agregarse una pequeña cantidad de agua sobre las piedras para generar vapor momentáneo
Este tipo de calor produce una sensación intensa y seca que ayuda a relajar los músculos y activar la circulación.
Los saunas son muy comunes en gimnasios, clubs deportivos y residencias, especialmente para sesiones de recuperación después del ejercicio
El sauna trabaja con calor seco, generado por una unidad de calor eléctrica con piedras volcánicas que elevan la temperatura del recinto.
En un sauna:
La temperatura suele estar entre 70 °C y 90 °C
La humedad es baja
El espacio está generalmente forrado en madera
Puede agregarse una pequeña cantidad de agua sobre las piedras para generar vapor momentáneo
Este tipo de calor produce una sensación intensa y seca que ayuda a relajar los músculos y activar la circulación.
Los saunas son muy comunes en gimnasios, clubs deportivos y residencias, especialmente para sesiones de recuperación después del ejercicio

¿Qué es un baño de vapor?
El baño de vapor funciona mediante un generador de vapor que transforma agua en vapor y lo conduce hacia un recinto completamente sellado.
En este caso:
La temperatura se mantiene entre 40 °C y 50 °C
La humedad alcanza 100 %
El espacio debe estar impermeabilizado
Los recubrimientos suelen ser porcelanato, cerámica o piedra
La sensación térmica es más suave, pero el ambiente es completamente húmedo y envolvente.
Los baños de vapor son muy populares en spas y áreas de bienestar, ya que crean una experiencia más relajante y sensorial.